מאגר סיפורי מורשת

אוצר אנושי מתכנית הקשר הרב דורי

Niñez en las Colonias Judias

Julio en el bar mitzva de Niv
Julio y Martha en Beit Hatfutsot
Julio Mazo cuenta su niñez

Nací el 8 de febrero de 1934 en San Antonio, pequeño pueblo que abandoné a los 4 años porque falleció mi padre y temporariamente fui a vivir a lo de mis abuelos maternos., quienes vivían colonos instalados por la J.C.A.  en una línea de casas a lo largo de una calle.

Al final de la “línea” de unos 5 Km vivían muy cerca del otro mis abuelos, mis tíos y un hermano e hijo de mi abuelo. Era el Grupo Efron,  caracterizados por hablar en fuertes tonos.

El idioma era el idisch, y muchos  peones lo hablaban a la perfección; y los sábados si bien se reducía el trabajo,  casi no se concurría a la sinagoga;  pero en los dos días de Rosh Hashaná e Iom Kipur todos se engalanaban con sus mejores atuendos y se oficiaba en la sinagoga ubicada en mitad de la línea; la carne que se comía era kasher,  que un repartidor la traía desde el pueblo varias veces a la semana.  En Pesaj se comía matzá durante los 8 días

Mi tío Elías tenía dos hijos de mi edad (Faime y Cucho), que fueron como mis hermanos, y toda mi niñez estuvo relacionada con ellos. La distancia hizo lo suyo; comencé a concurría a la escuela junto con ellos en la colonia, a la que íbamos caminando alrededor de un kilómetro; ellos después de unos años concurrieron diariamente a caballo a la escuela del pueblito más cercano.

En esa época no había luz eléctrica, ni heladeras y tampoco ventiladores; dormir bajo los árboles era un placer.  En verano íbamos descalzos y nos bañábamos en la laguna que había muy cerca del Grupo

 Los chicos nos entreteníamos con las herramientas y aparatos en desuso; en los días de lluvia nos reuníamos en el galpón junto con los peones, quienes de vez en cuando nos permitían una “pitada” de sus cigarrillos.

A los 6 años de edad fui a vivir a Villa Clara porque allí mi madre instaló una peluquería para damas; en el “casco céntrico” de ese pueblo casi en su totalidad vivían judíos; la Cooperativa Fondo Comunal era el principal comercio que cerraba sus puertas los sábados, lo mismo que en las festividades durante las que todos los negocios cerraban.

Durante los primeros años de la escuela primaria los niños judíos no éramos mayoría, aunque durante las fiestas judías no había clases por falta de alumnos; a medida que avanzábamos en la escuela los alumnos judíos pasábamos a ser mayoría, mis compañeros en el 6*grado éramos todos judíos.

Después del medio día concurría a la escuela judía en la que en los primeros años se hablaba principalmente idisch y algo de hebreo. En los últimos años ya se había pasado a hablar hebreo. Muchos de mis maestros hebreos (morim) eran personas cultas nacidas en Europa, y con el correr de los años esos lugares fueron ocupados por morim instruídos en el Majón en Buenos Aires.

Mi madre fue celosa de cuidar las tradiciones: en vísperas de Pesaj y de Rosh Hashaná estrenaba ropa, y para esas oportunidades visitábamos a los familiares; cuando queríamos visitar a los abuelos, íbamos en los sulkys.

Por ser huérfano la ceremonia del Bar Mitzvá la realicé cuando tenía 12 años de edad; en esa época no se  realizaban fiestas, sino una sencilla ceremonia después de los oficios.

 El idioma utilizado por los hijos era el castellano. Nuestros mayores hablaban idisch, que nosotros lo entendíamos perfectamente pero no lo hablábamos.

A los 15 años de edad me fui a vivir a Resistencia, cuya colectividad era primera generación de inmigrantes y, lógicamente, hablaban casi exclusivamente idisch;  sus hijos, compañeros de mi edad, además del español también hablaban idisch a la perfección, que me motivó a tratar de practicarlo. A los pocos meses ya lo hablaba casi a la perfección.

 

הזוית האישית

El hombre mas inteligente que conoci en mi vida

מילון

Colonias Judias
colonos instalados por la J.C.A en Argentina

ציטוטים

”Mi madre fue celosa de cuidar las tradiciones“